Intersticios
U no se construye historias. Y las vive intensamente en lo recóndito de su imaginario. Paisajes, personas, texturas, aromas, sabores. Lo no dicho, allí se dice. Lo prohibido, allí se desinhibe. Se despliega la fantasía en toda su paleta de colores y por un rato se vuela sin cuerpo a través de la riqueza pura y absoluta de la capacidad infinitamente humana. Uno se construye historias. Y a veces las traduce a lo tangible y las vive intensamente en lo obvio de la realidad. Y esas historias adquieren matices impensados, porque la realidad tiene su propia manera de imponerse y no siempre responde a los caprichos del imaginario. Y quizás los paisajes, las personas, las texturas, los aromas, los sabores, no son exactamente como se habían imaginado, pero SON. Uno se construye historias. Y a veces la realidad le gana al imaginario en belleza. Y a veces el imaginario es tan frondoso que resulta insondable. Casi insoportable de tanta riqueza. Ese imaginario que se reproduce a toda veloci...