Duelo
No sé dónde estás, porque hace rato ya te ibas no se a qué dimensión. Ibas y volvías de a ratos. Pero cada vez menos. Hoy salió el sol y lloré. Un poco porque no sabía lo mucho que lo extrañaba después de 78 días nublados y otro poco porque tuve unos minutos para extrañarte a vos también. Busqué un video del año 95 para escuchar tu voz joven. Esa voz de mamá que cuidaba, guiaba, abrazaba, regañaba, cantaba, reía. Hay días en que me cuesta mucho recordar cómo sonaba tu voz. Hacía años que no hablabas ya. Extrañé desenredarte el pelo y me dí cuenta, una vez más, que es algo que hice siempre. Desde esa foto en el arroyo, peinándote con dos añitos, hasta el último día de tu vida, peinándote con los dedos como pude. Te encantaba que te haga peinados, o tintura, o que te corte el pelo. Se me daba bien. Y me encantaba. Me ponía mi delantal de peluquera y era nuestro momento juntas. A veces, como un juego, imagino situaciones contrafácticas...