Duelo

 No sé dónde estás, porque hace rato ya te ibas no se a qué dimensión. Ibas y volvías de a ratos. Pero cada vez menos. 

 Hoy salió el sol y lloré. Un poco porque no sabía lo mucho que lo extrañaba después de 78 días nublados y otro poco porque tuve unos minutos para extrañarte a vos también. 

 Busqué un video del año 95 para escuchar tu voz joven. Esa voz de mamá que cuidaba, guiaba, abrazaba, regañaba, cantaba, reía. Hay días en que me cuesta mucho recordar cómo sonaba tu voz. Hacía años que no hablabas ya. 

 Extrañé desenredarte el pelo y me dí cuenta, una vez más, que es algo que hice siempre. Desde esa foto en el arroyo, peinándote con dos añitos, hasta el último día de tu vida, peinándote con los dedos como pude. Te encantaba que te haga peinados, o tintura, o que te corte el pelo. Se me daba bien. Y me encantaba. Me ponía mi delantal de peluquera y era nuestro momento juntas. 

  A veces, como un juego, imagino situaciones contrafácticas en las que llamás para decirme 'hoy te las cuido yo' o 'vení que ya puse la pava' o 'vamos a merendar al centro?, te paso a buscar así descansás' o 'vamos a la peluquería el sábado!'. Y siento una alegría surreal mezclada con la nostalgia de lo que no pudo ser. 

 Pero sí que pudieron ser muchas cosas. Ufff. Un montón. Y ser madre me hizo entender TANTAS... Desde un lugar que sólo la maternidad habilita. Qué locura. Qué entrega. Qué esfuerzo, Dios mío, qué esfuerzo mujer!!

Te quiero Ma, y te extraño. Me encantaría tenerte acá, abuelando a tus nietas.

 Besitos a donde estés. 

Sofiti, la chiqui.

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